lunes, 26 de octubre de 2015
AMANTE A SUELDO-JULIE DE GRANDY
La pieza teatral de Julie de Grandy, adaptada por José David Badía Valiente, abrió ayer la XIX muestra de teatro no profesional en el teatro Liceo de Cheste.
Ochenta minutos conducidos de la mano de Amparo Sospedra y José Enrique Pérez, por el interior de una comedia ágil y divertida. Ella en el papel de Sisí, una pintora rica y glamurosa que lleva diez años divorciada y que lo tiene todo. Él, dando vida a Jaime, un hombre recién divorciado que ha perdido el empleo y cuya desesperación le llevará a aceptar un trabajo como prostituto. Un regalo de cumpleaños muy especial propiciará el encuentro entre ambos.
Fantásticos Amparo Sospedra y José Enrique Pérez, responsables de que la obra no decaiga en ningún momento. Muy compenetrados tienen que estar estos dos actores para llevar ellos solos el peso de toda la pieza sin menoscabo hasta el final
Aunque hay dos cosas que no me cuadran en todo esto, una lo del gusiluz…, y la otra el calificativo de “no profesional” porque bien pudieran serlo. Enhorabuena.
martes, 13 de octubre de 2015
LA CHICA DEL TREN (PAULA HAWKINS)
¿Os acordáis de la película “La ventana indiscreta”?
James Stewart hacía de un reportero fotográfico que se veía obligado a guardar reposo por tener su pierna escayolada. Para escapar del aburrimiento observaba con unos prismáticos lo que ocurría en las viviendas de enfrente, y acababa sospechando de un vecino cuya mujer había desaparecido.
Cambiemos de escenario, subamos a un tren, el de las 8:04 con destino a Euston, desde Ashbury, y cambiemos a L. B. Jefferies por Rachel Watson, que de lunes a viernes observa por la ventanilla, cuando el tren se detiene en el semáforo, a una pareja que desayuna en la terraza de su casa. Fantasea con ellos poniéndoles nombres, inventándoles profesiones e imaginándoles protagonistas de una vida idílica, como la que ella recuerda haber tenido antes de su divorcio. Un buen día, Megan, que es el verdadero nombre de la mujer, desaparece y Rachel no puede dejar de implicarse.
A pesar de atravesar por una importante crisis personal, tener una gran adicción al alcohol que le provoca importantes lagunas mentales, haber sido despedida de su trabajo por acudir borracha y tratar mal a los clientes, y no ser capaz de reconducir su vida lejos de una caída libre hacia el más absoluto desastre, entre resaca y resaca, y entre metedura y metedura más profunda de pata, sorprendentemente, la mente de Rachel es de un razonamiento deductivo de lo más digno. Curiosamente, su apellido de casada que se empeña en conservar es Watson… no sé si como guiño al Doctor John H. Watson (amigo y compañero del más famoso personaje de Conan Doyle).
Rachel no es una protagonista que le ponga fácil la empatía al lector. Es alcohólica, mentirosa, entrometida, obsesiva, acosadora e incapaz de esforzarse para recuperar el control de su vida. Cuesta alrededor de cien páginas cogerle el punto para verla de otra manera, y empezar a recordar otra gran película: “Luz de gas” (Gaslight). La pieza teatral de Patrick Hamilton convertida por George Cukor en un clásico del thriller psicológico. En la Inglaterra victoriana, Ingrid Bergman (Paula) se casa con quien cree un famoso pianista (Charles Boyer), que no es sino un ladrón de joyas y cínico asesino (Gregory Anton o mejor dicho Sergis Sauber). La felicidad del comienzo se ve empañada cuando extraños sucesos en la casa a la que se mudan, junto a la presión psicológica del marido, la atormentan hasta el punto de hacerla creer que se está volviendo loca(Gregory irá mermando paulatinamente la moral y la salud mental de su esposa, haciéndole creer que es despistada y olvidadiza).
Como más curiosidades coincidentes, también en “Gaslight” aparecen un inspector de policía y su pupilo, Y Patrick Hamilton era, al igual que Cornell Woolrich, alcohólico. La diferencia es que su relato “It had to be murder” adaptada al cine como “La ventana indiscreta” pasó prácticamente desapercibido (que no la película), al contrario que “La chica del tren”, calificada por algunos como el libro del año, aunque no me atrevería a decir yo tanto.
Entre las cosas que enganchan del libro está el que esté escrito en forma de diario (una de las formas más sencillas de narrar, en mi opinión), y que alterne los personajes. Las diferentes visiones de los mismos hechos estimulan la curiosidad por averiguar la verdadera historia, para lo cual hay que seguir leyendo. El hecho de estar contado en presente, le da agilidad e inmediatez a la trama, aunque yo no aconsejaría abusar mucho de este recurso.
Lo menos bueno con respecto al argumento, es que al haber desarrollado tan pocos personajes las posibilidades de descubrir antes de hora quién es el “malo”, se incrementan; y lo regular con relación al “escribir bonito” es que, sobre todo al principio, los cambios de personaje se distinguen porque se indican, no porque se perciban las diferentes personalidades de cada uno.
Con todo y con eso, y al hilo de lo dicho, emborrachémonos de literatura y que la resaca sea cultura. Feliz lectura.
James Stewart hacía de un reportero fotográfico que se veía obligado a guardar reposo por tener su pierna escayolada. Para escapar del aburrimiento observaba con unos prismáticos lo que ocurría en las viviendas de enfrente, y acababa sospechando de un vecino cuya mujer había desaparecido.
Cambiemos de escenario, subamos a un tren, el de las 8:04 con destino a Euston, desde Ashbury, y cambiemos a L. B. Jefferies por Rachel Watson, que de lunes a viernes observa por la ventanilla, cuando el tren se detiene en el semáforo, a una pareja que desayuna en la terraza de su casa. Fantasea con ellos poniéndoles nombres, inventándoles profesiones e imaginándoles protagonistas de una vida idílica, como la que ella recuerda haber tenido antes de su divorcio. Un buen día, Megan, que es el verdadero nombre de la mujer, desaparece y Rachel no puede dejar de implicarse.
A pesar de atravesar por una importante crisis personal, tener una gran adicción al alcohol que le provoca importantes lagunas mentales, haber sido despedida de su trabajo por acudir borracha y tratar mal a los clientes, y no ser capaz de reconducir su vida lejos de una caída libre hacia el más absoluto desastre, entre resaca y resaca, y entre metedura y metedura más profunda de pata, sorprendentemente, la mente de Rachel es de un razonamiento deductivo de lo más digno. Curiosamente, su apellido de casada que se empeña en conservar es Watson… no sé si como guiño al Doctor John H. Watson (amigo y compañero del más famoso personaje de Conan Doyle).
Rachel no es una protagonista que le ponga fácil la empatía al lector. Es alcohólica, mentirosa, entrometida, obsesiva, acosadora e incapaz de esforzarse para recuperar el control de su vida. Cuesta alrededor de cien páginas cogerle el punto para verla de otra manera, y empezar a recordar otra gran película: “Luz de gas” (Gaslight). La pieza teatral de Patrick Hamilton convertida por George Cukor en un clásico del thriller psicológico. En la Inglaterra victoriana, Ingrid Bergman (Paula) se casa con quien cree un famoso pianista (Charles Boyer), que no es sino un ladrón de joyas y cínico asesino (Gregory Anton o mejor dicho Sergis Sauber). La felicidad del comienzo se ve empañada cuando extraños sucesos en la casa a la que se mudan, junto a la presión psicológica del marido, la atormentan hasta el punto de hacerla creer que se está volviendo loca(Gregory irá mermando paulatinamente la moral y la salud mental de su esposa, haciéndole creer que es despistada y olvidadiza).
Como más curiosidades coincidentes, también en “Gaslight” aparecen un inspector de policía y su pupilo, Y Patrick Hamilton era, al igual que Cornell Woolrich, alcohólico. La diferencia es que su relato “It had to be murder” adaptada al cine como “La ventana indiscreta” pasó prácticamente desapercibido (que no la película), al contrario que “La chica del tren”, calificada por algunos como el libro del año, aunque no me atrevería a decir yo tanto.
Entre las cosas que enganchan del libro está el que esté escrito en forma de diario (una de las formas más sencillas de narrar, en mi opinión), y que alterne los personajes. Las diferentes visiones de los mismos hechos estimulan la curiosidad por averiguar la verdadera historia, para lo cual hay que seguir leyendo. El hecho de estar contado en presente, le da agilidad e inmediatez a la trama, aunque yo no aconsejaría abusar mucho de este recurso.
Lo menos bueno con respecto al argumento, es que al haber desarrollado tan pocos personajes las posibilidades de descubrir antes de hora quién es el “malo”, se incrementan; y lo regular con relación al “escribir bonito” es que, sobre todo al principio, los cambios de personaje se distinguen porque se indican, no porque se perciban las diferentes personalidades de cada uno.
Con todo y con eso, y al hilo de lo dicho, emborrachémonos de literatura y que la resaca sea cultura. Feliz lectura.
lunes, 5 de octubre de 2015
RIMA LXVI
¿De dónde vengo?... El más horrible y áspero
de los senderos busca;
las huellas de unos pies ensangrentados
sobre la roca dura;
los despojos de un alma hecha jirones
en las zarzas agudas,
te dirán el camino
que conduce a mi cuna.
¿Adónde voy? El más sombrío y triste
de los páramos cruza,
valle de eternas nieves y de eternas
melancólicas brumas;
en donde esté una piedra solitaria
sin inscripción alguna,
donde habite el olvido,
allí estará mi tumba.
Gustavo Adolfo Bécquer
viernes, 2 de octubre de 2015
GUSTAVO ADOLFO CLAUDIO DOMINGUEZ BASTIDA
Conocido por nosotros como Gustavo Adolfo Bécquer, poeta y narrador español del Romanticismo. Para mi, no hay otro igual.
RIMA VIII
Cuando miro el azul horizonte
perderse a lo lejos,
al través de una gasa de polvo
dorado e inquieto,
me parece posible arrancarme
del mísero suelo
y flotar con la niebla dorada
en átomos leves
cual ella deshecho.
Cuando miro de noche en el fondo
oscuro del cielo
las estrellas temblar como ardientes
pupilas de fuego,
me parece posible a do brillan
subir en un vuelo
y anegarme en su luz, y con ellas
en lumbre encendido
fundirme en un beso.
En el mar de la duda en que bogo
ni aun sé lo que creo;
sin embargo estas ansias me dicen
que yo llevo algo
divino aquí dentro.
RIMA VIII
Cuando miro el azul horizonte
perderse a lo lejos,
al través de una gasa de polvo
dorado e inquieto,
me parece posible arrancarme
del mísero suelo
y flotar con la niebla dorada
en átomos leves
cual ella deshecho.
Cuando miro de noche en el fondo
oscuro del cielo
las estrellas temblar como ardientes
pupilas de fuego,
me parece posible a do brillan
subir en un vuelo
y anegarme en su luz, y con ellas
en lumbre encendido
fundirme en un beso.
En el mar de la duda en que bogo
ni aun sé lo que creo;
sin embargo estas ansias me dicen
que yo llevo algo
divino aquí dentro.
lunes, 27 de julio de 2015
GONZALO SALESKY
Os dejo el relato de Gonzalo Salesky, finalista del I Premio Nacional de Narrativa Breve Villa de Madrid. Me ha parecido precioso. Enhorabuena Gonzalo.
EPITAFIO
Cuando supo que se acercaba la hora, se decidió a escribir su epitafio. Para ser recordado en el lugar donde vivió siempre, para plasmar algún pensamiento agradable o simplemente para despedirse. Quería dejar algo. Lo necesitaba. Como una especie de consuelo ante su inminente partida.
No sabía qué le esperaba allí, del otro lado. Por más leyendas o historias que supiera, lo aterraba el hecho de comenzar su último viaje sin saber el destino.
Al fin tuvo la frase exacta entre sus labios y sólo en ese momento sintió que podía partir. Tranquilo, ligero de equipaje y sin cuentas pendientes. Cerró los ojos, y luego de esos nueve meses que le parecieron eternos, nació.
EPITAFIO
Cuando supo que se acercaba la hora, se decidió a escribir su epitafio. Para ser recordado en el lugar donde vivió siempre, para plasmar algún pensamiento agradable o simplemente para despedirse. Quería dejar algo. Lo necesitaba. Como una especie de consuelo ante su inminente partida.
No sabía qué le esperaba allí, del otro lado. Por más leyendas o historias que supiera, lo aterraba el hecho de comenzar su último viaje sin saber el destino.
Al fin tuvo la frase exacta entre sus labios y sólo en ese momento sintió que podía partir. Tranquilo, ligero de equipaje y sin cuentas pendientes. Cerró los ojos, y luego de esos nueve meses que le parecieron eternos, nació.
jueves, 29 de enero de 2015
QUIERO ESCRIBIR. ¿CÓMO LO HAGO?(Primera parte)
Stephen King tiene un ensayo titulado "On Writing" donde da consejos a los escritores noveles. Veamos algunos de ellos.
1. Leer mucho.
(Como yo digo, mejor leer un mal libro que no leer ninguno)
Si la prosa es mala aprenderemos a no cometer los mismos errores, mientras que de la buena podremos aprender estilo, estructura argumental, elaboración de personajes que sean creíbles y sinceridad creativa. Se puede empezar imitando, hasta que vayamos desarrollando un estilo propio.
Pero sobre todo y por encima de todo, lo que hay que hacer es divertirse leyendo y escribiendo, recomendando el autor leer de cuatro a seis horas diarias, y escribir durante toda la semana.
2. Ambiente sereno y espacio propio para escribir.
El ritmo de escritura de los novatos, según el autor, debería ser de unas mil palabras al día, descansando un día a la semana. Sería ideal tener un lugar que permitiera aislarse del mundo exterior.
3. Escribir sobre lo que queramos y nos guste.
El autor considera un error renunciar a ciertos géneros, si nos gustan, o dedicarse sólo a aquel que falsamente creemos que nos proporcionará dinero.
Si hay algo de lo que sepamos mucho más que los demás, tal vez podamos singularizar nuestros relatos aportando esa experiencia individual, pero siempre con un requisito: contar la verdad.
4. Narración, descripción y diálogo.
La narración es lo que hace que se mueva la historia.
Con la descripción se genera una realidad sensorial en el lector.
El diálogo es lo que da voz a los personajes confiriéndoles vida.
Stephen King prefiere la situación antes que el argumento. Su método pasa por crear una situación, poner a sus personajes en aprietos y, sin forzar una salida, observar cómo van transcurriendo los acontecimientos. Para él, casi todas las situaciones interesantes pueden resumirse en una pregunta condicional. Por ejemplo, ¿y si los vampiros invadieran un pueblecito de Nueva Inglaterra? El misterio de Salem´s Lot.
5. ¿Cómo hacer una descripción correctamente?
Lo primero será visualizar, y después, si queremos ser unos buenos escritores, estaremos obligados a poder describirlo buscando un equilibrio: no saturar al lector con descripciones innecesarias, sin dejarlo confundido.... (Continuará. En la próxima entrada: ¿narración, diálogos, descripción de personajes, etc))
1. Leer mucho.
(Como yo digo, mejor leer un mal libro que no leer ninguno)
Si la prosa es mala aprenderemos a no cometer los mismos errores, mientras que de la buena podremos aprender estilo, estructura argumental, elaboración de personajes que sean creíbles y sinceridad creativa. Se puede empezar imitando, hasta que vayamos desarrollando un estilo propio.
Pero sobre todo y por encima de todo, lo que hay que hacer es divertirse leyendo y escribiendo, recomendando el autor leer de cuatro a seis horas diarias, y escribir durante toda la semana.
2. Ambiente sereno y espacio propio para escribir.
El ritmo de escritura de los novatos, según el autor, debería ser de unas mil palabras al día, descansando un día a la semana. Sería ideal tener un lugar que permitiera aislarse del mundo exterior.
3. Escribir sobre lo que queramos y nos guste.
El autor considera un error renunciar a ciertos géneros, si nos gustan, o dedicarse sólo a aquel que falsamente creemos que nos proporcionará dinero.
Si hay algo de lo que sepamos mucho más que los demás, tal vez podamos singularizar nuestros relatos aportando esa experiencia individual, pero siempre con un requisito: contar la verdad.
4. Narración, descripción y diálogo.
La narración es lo que hace que se mueva la historia.
Con la descripción se genera una realidad sensorial en el lector.
El diálogo es lo que da voz a los personajes confiriéndoles vida.
Stephen King prefiere la situación antes que el argumento. Su método pasa por crear una situación, poner a sus personajes en aprietos y, sin forzar una salida, observar cómo van transcurriendo los acontecimientos. Para él, casi todas las situaciones interesantes pueden resumirse en una pregunta condicional. Por ejemplo, ¿y si los vampiros invadieran un pueblecito de Nueva Inglaterra? El misterio de Salem´s Lot.
5. ¿Cómo hacer una descripción correctamente?
Lo primero será visualizar, y después, si queremos ser unos buenos escritores, estaremos obligados a poder describirlo buscando un equilibrio: no saturar al lector con descripciones innecesarias, sin dejarlo confundido.... (Continuará. En la próxima entrada: ¿narración, diálogos, descripción de personajes, etc))
lunes, 26 de enero de 2015
EL MIRADOR DE RILKE
Hoy estamos de enhorabuena. Nuestro amigo, Carlos Rodrigo, ha sido fichado por la editorial Amarante para la edición de su libro "El mirador de Rilke"
Esta obra está compuesta por relatos cortos, y Carmen Posadas la ha definido como “Un muy original viaje al corazón de Hemingway, Stevenson, Poe, Borges. No, mejor aún un viaje al corazón de cada uno de nosotros”, describiéndolo el propio autor como un libro de relatos que son sueños, y sueños que son relatos.
Como homenaje a este segoviano os dejo a continuación uno de ellos, que estoy segura que más de uno recordará.
Felicidades, Carlos, tu triunfo es nuestra alegría.
NI UNO MÁS SANTO TOMÁS
—Le recuerdo, hermano Tomás, que el Concilio comienza en 25 minutos, y que aún no ha redactado la lista definitiva de los pecados capitales… ¡Y, por Dios, coma algo!, que no puede ser nada sano el régimen tan estricto que lleva…—le reprendió paternalmente el padre Pedro, alargando la bandeja de pasteles al que un día sería Santo Tomás de Aquino.
—Le confesaré querido amigo, ante este soberbio pastel, que mis ojos lujuriosos tienen envidia de mi boca. Y que mi boca no va a hacer ninguna pereza en zamparse avariciosamente hasta la última migaja del dulce que me ofrece, por mucha envidia que tenga de su tipo hermano Pedro, y por mucha ira que me desencadene el romper mi dieta… Así que, siguiendo a Gregorio Magno, dejaremos los pecados en siete y quitaremos la tristeza, que a fin de cuentas es una forma de pereza, la que no me ha dado el comerme estos pasteles—respondió sonriendo con gula Santo Tomás a un cómplice Pedro.
Esta obra está compuesta por relatos cortos, y Carmen Posadas la ha definido como “Un muy original viaje al corazón de Hemingway, Stevenson, Poe, Borges. No, mejor aún un viaje al corazón de cada uno de nosotros”, describiéndolo el propio autor como un libro de relatos que son sueños, y sueños que son relatos.
Como homenaje a este segoviano os dejo a continuación uno de ellos, que estoy segura que más de uno recordará.
Felicidades, Carlos, tu triunfo es nuestra alegría.
NI UNO MÁS SANTO TOMÁS
—Le recuerdo, hermano Tomás, que el Concilio comienza en 25 minutos, y que aún no ha redactado la lista definitiva de los pecados capitales… ¡Y, por Dios, coma algo!, que no puede ser nada sano el régimen tan estricto que lleva…—le reprendió paternalmente el padre Pedro, alargando la bandeja de pasteles al que un día sería Santo Tomás de Aquino.
—Le confesaré querido amigo, ante este soberbio pastel, que mis ojos lujuriosos tienen envidia de mi boca. Y que mi boca no va a hacer ninguna pereza en zamparse avariciosamente hasta la última migaja del dulce que me ofrece, por mucha envidia que tenga de su tipo hermano Pedro, y por mucha ira que me desencadene el romper mi dieta… Así que, siguiendo a Gregorio Magno, dejaremos los pecados en siete y quitaremos la tristeza, que a fin de cuentas es una forma de pereza, la que no me ha dado el comerme estos pasteles—respondió sonriendo con gula Santo Tomás a un cómplice Pedro.
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